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LA MANGA NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA

11 de Septiembre 2025

LA MANGA, CABO DE PALOS Y EL SUR DEL MAR MENOR FORMAN UN ENCLAVE IRREPETIBLE EN EL MEDITERRÁNEO, QUE NECESITA UN PROYECTO QUE ESTÉ A LA ALTURA DE SU SINGULARIDAD.

LA MANGA CONSORCIO PODRÍA SER CLAVE PARA LIDERAR UNA ESTRATEGIA TERRITORIAL SIN NECESIDAD DE LEVANTAR UNA NUEVA FRONTERA ADMINISTRATIVA.

Un grupo de vecinos lleva años impulsando la creación de un nuevo municipio en la zona de La Manga del Mar Menor, bajo el nombre Entre Dos Mares. La propuesta se basa en la segregación de parte de los términos municipales de Cartagena y San Javier. Este mes de agosto han presentado un estudio elaborado por la Universidad Politécnica de Cartagena que avalaría la viabilidad económica del proyecto. Pero más allá de los números, la pregunta es: ¿Es necesario un nuevo ayuntamiento para dar respuesta a sus demandas?

El nuevo municipio abarcaría la diputación de Rincón de San Ginés (desde El Sabinar, pasando por Los Belones, Playa Honda o Islas Menores), prolongándose por el término municipal de San Javier hasta el final de La Manga. También quedarían dentro áreas naturales de altísimo valor ecológico como Calblanque, uno de los últimos parajes vírgenes del litoral español, y espacios marinos únicos como el sur del Mar Menor o la reserva marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas. Hablamos, sin exagerar, de uno de los territorios más singulares de toda Europa.

Este movimiento nace de un sentimiento de desconexión. Muchos vecinos denuncian falta de servicios y mejoras durante gran parte del año, demandando unas inversiones que beneficien a los residentes y no solo en los turistas que saturan sus calles en los meses de verano. Reclaman cercanía, planificación específica y una mayor atención a sus necesidades.

Sin embargo, me llama la atención que, más allá de las demandas genéricas, el movimiento vecinal no ha presentado un proyecto concreto. No sabemos qué modelo de municipio quieren, pues no han presentado una propuesta urbana, social, económica o ambiental. Lo lógico sería tener primero un plan, una aspiración, y, después, decidir si crear una nueva entidad local es la mejor herramienta para conseguirlo.

En la última década ha habido respuestas desde las administraciones públicas para este territorio. La más destacada ha sido La Manga 365, que permitió canalizar fondos europeos EDUSI e invertir más de 18 millones de euros. No obstante, el planteamiento fue claramente turístico y su ámbito limitado al dejar fuera Cabo de Palos o las poblaciones del sur del Mar Menor.

El Ayuntamiento de Cartagena, ha tomado medidas importantes, como la reciente creación de las Juntas Vecinales de La Manga-Cabo de Palos y Los Belones, acercando la gestión municipal a estos núcleos. Además, mantiene un diálogo constante con las asociaciones vecinales, especialmente en Cabo de Palos, donde se han promovido proyectos de gran impacto como el de la Bocana y otros proyectos de inversiones para mejorar este núcleo de población.

Son avances importantes que están requiriendo mucho esfuerzo por parte del ayuntamiento. Sin embargo, a nivel político podría percibirse que este esfuerzo no se valora de forma suficiente por los vecinos, pues parece que siempre faltan cosas y que nunca están satisfechos.

Y es que considero que la respuesta a las demandas vecinales debería articularse desde una perspectiva diferente. Porque, aunque la insatisfacción ciudadana se verbaliza pidiendo inversiones puntuales, lo que se transmite es la urgencia de un nuevo modelo urbano, territorial y económico. Un proyecto que entienda y proyecte la singularidad de este espacio; que sea ambicioso, transversal, capaz de ilusionar y de generar identidad.

Un proyecto que responda a los residentes, que proteja su riqueza ambiental, y que eleve la experiencia turística. Que no se limite a más aparcamientos, más farolas o más limpieza estival, sino que plantee cómo queremos vivir, visitar y conservar este territorio dentro de 20 o 30 años. Quien sea capaz de ver y plantear este proyecto tendrá más ganado que si se invirtieran otros 20 millones de euros en la zona.

Dentro de este contexto, hay una institución que puede jugar un papel clave, como es La Manga Consorcio. Un organismo que integra a los ayuntamientos de Cartagena y San Javier y a las entidades vecinales de la zona. Sobre el papel está muy bien planteado y su potencial es enorme, pero, en la práctica, carece de herramientas para desplegar su potencial. Su presupuesto operativo, más allá de los gastos de funcionamiento, es de apenas 200.000 euros, un margen claramente insuficiente para planificar o transformar un territorio de esta dimensión. Sin embargo, si se le dota de más recursos, competencias y autonomía, el Consorcio podría ser clave para liderar una estrategia común sin necesidad de levantar una nueva frontera administrativa.

Estamos ante una oportunidad para definir un futuro atractivo para el sur y oeste del Mar Menor y convertir uno de los territorios más valiosos del Mediterráneo en un espacio bien gobernado, con visión, con equilibrio entre turismo y vida local, con sostenibilidad y orgullo de pertenencia.

El debate sobre Entre Dos Mares no debería centrarse en si hay que crear o no un nuevo ayuntamiento. La pregunta es: ¿qué futuro queremos para este territorio? Y lo que venga después debería estar al servicio de esa respuesta.

Autor:

Gerardo Sánchez Romero

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