ADN Urbano ha acompañado al Ayuntamiento de Fortuna en un proceso estratégico de consultoría orientado a reposicionar su oferta turística, partiendo de una premisa clara: los municipios no necesitan inventar nuevos recursos, sino saber interpretar y proyectar de forma contemporánea los que ya poseen.
Fortuna contaba con activos sólidos y reconocibles. Su balneario y tradición termal forman parte de su identidad histórica; su entorno natural, con paisajes singulares y espacios abiertos, constituye un patrimonio ambiental de gran valor; y su propio naming, “Fortuna”, es una marca potente, evocadora y cargada de significado. El trabajo de consultoría se centró en articular estos atributos dentro de un relato estratégico coherente, capaz de generar un nuevo producto turístico más amplio y competitivo.

La clave del proceso no fue sustituir lo existente, sino ampliar su marco conceptual y su propuesta de valor. El termalismo, tradicionalmente vinculado a un público concreto, se reinterpretó dentro de una visión más integradora que conecta salud, naturaleza, descanso activo y bienestar integral. De este modo, se construye una narrativa que mantiene la esencia del municipio, pero la proyecta hacia nuevas audiencias.
ADN Urbano trabajó en la definición de posicionamiento, en la estructuración de producto y en la identificación de públicos objetivo. El reto consistía en consolidar el atractivo que ya tenía para la denominada silver generation, tradicionalmente vinculada al turismo termal, y al mismo tiempo ampliar el espectro hacia perfiles que buscan experiencias asociadas a la naturaleza, el deporte al aire libre, o la desconexión consciente. Se trata de un público que valora la autenticidad del destino, la calidad ambiental y la posibilidad de combinar actividad física con descanso y cuidado personal.
El proceso de consultoría abordó también la creación de un relato territorial capaz de integrar recursos dispersos en una propuesta unificada. El balneario, los paisajes, las rutas naturales y la identidad local dejan de funcionar como elementos aislados para convertirse en piezas de un mismo ecosistema turístico. Esta coherencia permite generar mayor atractivo, mejorar la comunicación del destino y facilitar la colaboración entre agentes públicos y privados.
En definitiva, la labor desarrollada demuestra cómo un municipio puede evolucionar su posicionamiento sin perder su esencia. Aprovechar los recursos propios, reinterpretarlos estratégicamente y convertirlos en un producto atractivo y actual es el verdadero salto competitivo. Cuando identidad, naturaleza y bienestar se articulan bajo una visión común, el resultado no es solo una mejora en la oferta turística, sino la construcción de un destino con mayor proyección, coherencia y capacidad de crecimiento sostenible.
Continuidad con la estrategia 2025
Además, este nuevo reposicionamiento da continuidad a la campaña «Fortuna todo el año: cuida lo esencial», que ya se presentó en FITUR 2025, como una propuesta que buscaba romper con la estacionalidad y ofrecer al visitante experiencias auténticas y diferenciadas a lo largo de todo el calendario. El modelo que diseñó ADN Urbano estructuraba la oferta de Fortuna en torno a las cuatro estaciones del año, vinculando cada una de ellas con una emoción, una experiencia y un tipo de visitante:
La Primavera con turismo activo, deporte y naturaleza; con una oferta de experiencias saludables que combina aventura, gastronomía y convivencia al aire libre.
Para el Verano, una Fortuna Festiva: cultura joven, música emergente y gastronomía creativa en escenarios emblemáticos como la Cueva Negra, reforzando la identidad festiva y social del municipio.


En el Otoño llega la Fortuna Termal y Sensorial: bienestar, salud y conexión con la naturaleza a través del termalismo, la relajación y el patrimonio romano del agua.
Y el Invierno es la temporada óptima para las escapadas con sabor a invierno: turismo rural, gastronomía y experiencias cálidas pensadas para la tranquilidad y el disfrute pausado del visitante sénior.
En definitiva, la labor desarrollada demuestra cómo un municipio puede evolucionar su posicionamiento sin perder su esencia. Aprovechar los recursos propios, reinterpretarlos estratégicamente y convertirlos en un producto atractivo y actual es el verdadero salto competitivo. Cuando identidad, naturaleza y bienestar se articulan bajo una visión común, el resultado no es solo una mejora en la oferta turística, sino la construcción de un destino con mayor proyección, coherencia y capacidad de crecimiento sostenible.