Cehegín ha dado un paso decisivo hacia su futuro con la culminación del proceso de participación ciudadana Cehegín 2031, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento con el apoyo metodológico de ADN Urbano, que ha contado con la implicación directa de más de 220 personas, entre políticos, técnicos municipales, vecinos, asociaciones y agentes locales.
Durante ocho meses, Cehegín ha vivido una experiencia inédita de cocreación colectiva. Cuatro mesas de trabajo temáticas, dedicadas a: la revitalización del casco histórico, la mejora de los barrios, el impulso del empleo y comercio, y la puesta en valor del paisaje natural; se convirtieron en verdaderos foros ciudadanos donde se debatió, se propusieron ideas y se soñó el municipio que todos quieren.

La voz de la ciudadanía, el motor del cambio
Con una metodología participativa rigurosa y transparente, el proceso se ha desarrollado con el acompañamiento de ADN Urbano, que aportó su experiencia en gobernanza, dinamización social y planificación urbana. Cada mesa ha sido presidida por concejales del Ayuntamiento y se han generado actas, diagnósticos y propuestas que se han incorporado al documento estratégico Cehegín 2031, que guiará la acción municipal en los próximos años.
Además de la participación presencial, se ha activado un canal digital a través de una página web que ha registrado más de 1.500 visitas y 600 usuarios únicos, reflejo del interés ciudadano por formar parte del proceso. En total, más de 65 personas han participado online aportando ideas, comentarios y sugerencias.
Un proyecto que une tradición, naturaleza y futuro
Entre los resultados más destacados, la ciudadanía ha puesto el acento en la protección del patrimonio histórico y natural de Cehegín, su identidad como “museo al aire libre” y la necesidad de divulgarlo y hacerlo accesible a vecinos y visitantes.
La mesa sobre el casco histórico ha sido la más concurrida, con más de 80 asistentes, demostrando el profundo arraigo y orgullo local.
El resultado del proceso es una hoja de ruta que nace desde la voz de la gente. Porque participar es transformar la queja en propuesta, la distancia en comunidad. Ya que una ciudad mejor no nace de arriba, sino del compromiso cotidiano de quienes la habitan.
